Se nombra para crearlo, se nombra para destruir. Acecha en lo concreto.
Bajo un ala abultada de terrores absurdos y aburridos,
Un tesoro escogido, no reina
Huido, hundido y mal logrado.
Como el rostro escondido del jardín.
Quiero un nombre, el que entregue poder.
Que caiga la noche en el templo.
Que vele tristeza.
Se asegura día tras día, de los engaños cometidos.
Del sufrir bastardo parido por su ídolo
La ficción de su algoritmo genera trastorno
Solo espero que no sea mi culpa.
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